LEONOR MARTORELL

Nací Barcelona en 1960. Me licencié en psicología (col 5350) por la Universidad de Barcelona en 1986.
Me interesaba tanto el aspecto teórico como el vivencial por lo que mientras que estudiaba, profundizaba en el conocimiento de mí misma. Experimenté con distintos métodos, escuelas y vías de conocimiento. Me formé en el Instituto de Psicoterapia Humanista de Barcelona, estuve haciendo psicoanálisis y, finalmente, entre 1983 y 1986, realicé la formación como terapeuta gestalt en el Institut Gestalt de Barcelona formando parte de las primeras promociones de terapeutas. Actualmente sigo una formación en el “Institute for Integrative Psychotherapy” de Nueva York.
La gestalt me reveló nuevas dimensiones de mí misma y me sedujo totalmente como línea de trabajo a seguir y a aplicar como psicóloga.
Pero el camino hacia la libertad no resulta fácil: está lleno de errores, de dolores, de alegrías, de aprendizajes. De hecho no acaba nunca. Y, a pesar de ello, siempre vale la pena porque te permite ganar conciencia, estar auténticamente presente en cada momento que llega a tu vida, escuchar tus pensamientos, dar espacio a las emociones que te invaden, sentir tu cuerpo, bastante olvidado en la sociedad actual.
Sin embargo, el cuerpo tiene su propia sabiduría. A mí el cuerpo me ha llevado a un profundo autoconocimiento. Experimenté con la Danza, después con el Yoga, el Método Aberasturi, el Método Meziers, el Katsugen, movimiento expresivo Río Abierto, del Movimiento Auténtico con Marcia Plevin.
Finalmente me forme en 1996 en el Sistema de Centros de Energía creado por Hugo Ardiles. El trabajo con el cuerpo constituye mi segundo pilar en la línea de trabajo como psicóloga, ya que permite a las personas liberarse de emociones y bloqueos que ni sabían que estaban encerradas en su cuerpo. En él la música, un poderoso catalizador de emociones, juega un papel fundamental.
Precisamente queriendo profundizar en la música me formé en Musicoterapia y Sexualidad en la escuela estadounidense Inner Sound de Jack y Arden Wilken con quienes acabé colaborando en la realización de diversos talleres y cursos.

Claudio Naranjo ha sido quien más me ha ayudado a profundizar hacia lo más desconocido de mi misma, especialmente abriéndome la puerta de la espiritualidad. Con él hice el programa S.A.T de Psicoterapia Integrativa y Eneagrama entre 1990 y 1993. Aún hoy continúo creciendo a su lado con los diversos programas y retiros de meditación.
Otra de mis maestras de referencia en este camino espiritual ha sido Berta Meneses que me adentró y guió en el Zen. En la actualidad en esa continua búsqueda del SER estoy siguiendo la línea del Dzogchen del budismo tibetano con Sogyal Rinpoche de quien soy discípula.
Sigo buscando y trabajando en lo que creo que es aprender y ayudar a las personas a aliviar su dolor y sufrimiento, a indagar en el camino de la vida para que encontremos nuevos parajes, nuevas visiones del mundo que nos enriquezcan y nos hagan más personas
Al mismo tiempo, lucho cada día como muchas otras madres de hoy implicadas, en el crecimiento de mis tres hijos de 3, 6 y 15 años dándoles todo el amor que tengo, compartiendo al igual que hago con las personas a las que ayudo, todo aquello que soy y lo que he aprendido hasta hoy. Deseo despertarles al máximo la alegría de vivir.